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28va Convención Nacional del Partido Comunista -- PROPUESTA de Resolución Política Principal

Archive National Meetings 28th National Convention CPUSA July 2005 Framework of the 28th Convention
 

DERROTEMOS A LA AGENDA DE BUSH - ¡EL PUEBLO PUEDE VENCER!

(PUBLICADO PARA LA DISCUSIÓN ANTES DE LA CONVENCIÓN, FEBRERO DE 2005)

La 28va Convención Nacional del Partido Comunista EUA se lleva acabo en un momento peligroso en la historia de nuestra nación. Veinticinco años de dominación derechista de la agenda política de la nación ha llegado a un nuevo nivel cualitativo de reacción con la administración agresiva, extremista de George W. Bush. Esta administración representa a los intereses de los sectores más reaccionarios del capital transnacional norteamericano, especialmente los de energía, finanzas y armamentos.

Con su control del Congreso y de los tribunales, su acceso a los inmensos recursos corporativos y su influencia ideológica dominante en los medios de comunicación, sus privadas de análisis privados, más algunos sectores de las iglesias y de la academia, la pandilla de Bush busca implementar una agenda extremista que el pueblo norteamericano jamás votó por, y que no apoya. Esta agenda minaría salvajemente a nuestra democracia, a los niveles de vida, a los derechos y a la seguridad social del pueblo norteamericano y de nuestra clase trabajadora multirracial y dará carta blanca a la confrontación imperialista descarada y a la agresión por todo el mundo.

Actualmente llevando a cabo una intervención y ocupación asesina en Irak, en donde la tasa de muertos entre civiles ha llegado a un nivel comparable a lo del maremoto desastroso en el sur de Asia, el Pentágono no busca ofrecerle al mundo más seguridad contra el terrorismo. Su meta es cumplir con el fin imperialista norteamericano de controlar los campos de petroleo y dominar militarmente, políticamente y económicamente a todo el mundo. En realidad, los militares norteamericanas se enfrentan en Irak a una situación más allá de sus fuerzas, y su presencia allí ha empeorado dramáticamente las tensiones en el Medio Oriente y en todo el mundo musulmán. La política de la administración Bush de utilizar a las armas nucleares como primera opción de ataque aumenta muchísimo los peligros del terrorismo y de la guerra nuclear, química y biológica.

Las metas imperialistas de la administración Bush bloquean las demandas para una estrategia de salida. Han aislado a nuestro país y han provocado la ira de la gran mayoría del pueblo del mundo que rechaza la política de guerra unilateral, preventiva y perpetua. Esta administración mantiene un desprecio abierto hacia las leyes y los tratados internacionales, incluso al Tribunal Criminal Internacional y a las Convenciones de Ginebra que proteja los derechos de los detenidos y a los presos de guerra. Con su campaña para desarrollo de mini- armas nucleares y armas quiebra-búnker, además de su concepto de que las arms nucleares son"utilizables", la administración ha provocado una nueva carrera armamentista nuclear.

No contento con el atolladero que ha creado en Irak y Afganistán, la administración Bush busca ampliar sus aventuras militares en Siria e Irán, provocando enfrentamientos con Corea del Norte y Cuba, y meterse en los asuntos internos de Venezuela. Lo único que los detiene es el hecho que las fuerzas militares norteamericanas se encuentran sobreextendidas y que no pueden contar ni con sus aliados. Su política enfrenta una fuerte oposición en las Naciones Unidas y en la mayoría de los capitales del mundo. Las viejas tácticas peleoneras del imperialismo norteamericano, las de la intimidación en Latinoamérica, ya tienen que contar con el surgimiento de gobiernos progresistas por toda la región. Se está desafiando a la dominación económica norteamericana con el surgimiento de la Unión Europea y del nuevo poder económico en China, India, Sudáfrica, Brasil y en otras partes.

Vivimos en un mundo donde las cuestiones principales socioeconómicas y políticas son dominada por el capitalismo y el imperialismo. No se le puede echar la culpa ni al socialismo ni al comunismo por los horríficos problemas de la guerra, la pobreza, el hambre, el desempleo, el racismo y la enfermedad. Estas condiciones que mantienen atrapados en la miseria a miles de millones en nuestro mundo, especialmente en África, Asia y América Latina, fueron creadas y siguen existiendo por obra y gracia del colonialismo mundial y del imperialismo. El país imperialista por excelencia es todavía EEUU. Es el responsable, y es precisamente donde empieza la lucha por la verdadera libertad. 12005

AGRESIÓN MUNDIAL AGRAVA PROBLEMAS DOMÉSTICAS

La política de agresión ha empeorado a los ya graves problemas de la economía norteamericana, incluso déficits comerciales y presupuestarios, la caída del dólar y una deuda nacional sin precedente. Mientras se acumulan riquezas obscenas en las manos de una pequeñísima minoría, cae una carga aplastante sobre los hombros de las familias ordinarias. Las comunidades de clase trabajadora, especialmente los barrios afronorteamericanos y latinos así como las zonas rurales y los pequeños agricultores, se enfrentan a una creciente crisis cotidiana de la vida mientras se ven cada día más obligados a asumir más y más gastos por la educación, la salud y demás necesidades básicas. Los comerciantes pequeños, profesionales y gente de recursos medianos se encuentran ahogándose en deudas personales. Pérdidas de casas por ejecución de hipotecas, bancarrotas personales, la pobreza, el desamparo y el desempleo, todos están en auge, especialmente entre los oprimidos por razones de raza o de origen nacional, mientras millones simplemente ya no pueden más. Los salarios quedan estancados y el crecimiento de empleos es lento. El desempleo verdadero sigue siendo alto. En muchas ciudades uno de cada dos afronorteamericanos está sin trabajo. La juventud observa cómo se les está robando su futuro mismo. No puede haber sorpresa ninguna en el aumento del uso de las drogas y el hecho de que el gigantesco sistema carcelario norteamericano, en la cual moran unos dos millones de desesperados, está por reventarse.

Motivado por la necesidad de pagar la guerra y a la vez sus inmensos recortes de impuestos para los ricos, la administración Bush busca destruir todos los programas sociales, para transferir todo el peso de los impuestos a la clase trabajadora y a la gente de bajos recursos. En sus propuestas presupuestarias y fiscales, busca saquear y privatizar al Seguro Social, al Medicare, al Medicaid, y a la educación pública, Busca borrar todo rasgo del Nuevo Trato y los de 70 años de programas esenciales de la "red de seguridad social" establecidos desde los años 1930. Estas políticas tienen un impacto devastador sobre los estados, condados, gobiernos locales y sistemas escolares que se están enfrenando a una crisis continua y que se ven obligados a recortar servicios y personal esenciales.

La administración Bush está en la bancarrota cuando trata de resolver a los problemas verdaderos del pueblo. Ha llegado hasta el colmo de tratar de "vender" sus ataques contra los programas sociales establecidos por años, utilizando a una palabrería vacía de la privatización y al engaño de una supuesta "sociedad de dueños". La "Iniciativa Basada en la Fe" de la administración camina por el mismo sendero de la privatización, mientras mina la separación entre iglesia y estado.

La pandilla Bush y sus patrocinadores corporativos ultraderechistas hacen guerra contra los derechos y las libertades civiles. Buscan abolir a la acción afirmativa y animan al uso de los perfiles raciales. Tienen esperanza de minar la igualdad de la mujer, destripar programas de planificación y apoyo familiar, y abolir a los derechos reproductivos de la mujer. Buscan aumentar la vigilancia de civiles y aplastar a la disidencia. La Ley Patriota y la Ley de Seguridad Patria se están usando más para acallar a la disidencia y fomentar la histeria que para poner fin al terrorismo. Esperan acabar con la separación entre iglesia y estado, legitimar el temor y el racismo, y atacarl a las minorías, especialmente a los gays, los musulmanes y los inmigrantes, como medida para minar a la Constitución de EEUU y a la misma democracia. Quisieran silenciar a toda oposición política. La dirección de su política es hacia una forma nueva y más peligrosa del capitalismo autoritaria derechista.

Mientras no se puede calificar d al régimen de Bush como fascista, tampoco es un gobierno democrático burgués cualquier. Opera reacio dentro de los márgenes de la democracia. No se puede subestimar el peligro que presenta esto a la gobernación democrática. Nunca en la historia de nuestro país ha sido tan palpable el espectro del fascismo entre los altos círculos de nuestro gobierno.

La pandilla Bush y sus aliados corporativos están en guerra contra los trabajadores. Buscan destruir al derecho de organizarse, quiebran a los sindicatos actuales e ilegalizar sus actividades políticas. Tras décadas de ataques agudos contra los trabajadores del sector privado y sus sindicatos, ya atacan de manera especial a los sindicatos de empleados públicos, ahora las más grandes entre las organizaciones laborales norteamericanas. Van creando un nuevo status de tercera clase para los trabajadores inmigrantes.

La administración Bush busca quitar a las corporaciones la responsabilidad por las pensiones y el seguro de salud de sus jubilados. Trabaja para destripar las normas de salud y seguridad ocupacionales. 22005

En su sueño de regresar a la vieja época de los grandes señores criminales capitalistas, espera eliminar leyes de protección ambiental, abolir a todos los impuestos a las grandes empresas y a los ricos, desregular a las corporaciones y absolverlas de toda responsabilidad legal hacia los consumidores, y establecer arreglos de comercio que promuevan la fuga del capital hacia el extranjero para así minar a los salarios y a las condiciones de vida en el ámbito doméstico.

Los malhechores ultraderechistas están en guerra contra la ciencia. Por primera vez desde los a1920s los maestros de biología en muchos lugares temen enseñar la ciencia de la evolución. Se han prohibido por ley investigaciones esenciales sobre el uso médico de las células embrionarias. A pesar del tiempo limitado que nos queda para evitar el desastre ambiental, los burócratas de la administración se burlan de los peligros universalmente aceptados del recalentamiento global y del agotamiento de la capa de ozono, rechazan al Tratado de Kioto, y descartan a los esfuerzos internacionales para preservar a nuestro planeta para la vida humana.

Los estafadores ultraderechistas hacen guerra contra la verdad. La desregulación de los monopolios mediáticos, poniendo fin a la doctrina de trato justo, la revolución de la tecnología informática, el creciente número de medios informativos y la intensificación de las técnicas de mercadeo crean la ilusión de más libertad de expresión. Pero al contrario, estos acontecimientos nos han traído conglomerados mediáticos aun más grandes, concentrando a todas las formas y medios de comunicación bajo el control monopolista de unas pocas compañías. Esto aumenta de manera geométrica su poder ideológico y su capacidad para controlar a la opinión pública abiertamente así como subliminalmente. La propaganda "inteligente" transmitida por satélite invade a distintos sectores demográficos con mensajes, información y psicología cuidadosamente apuntados. Los medios conglomerados pueden dar caso omiso a los valores democráticos compartidos por el pueblo entero, poniendo a un grupo de gente contra otro fuera de la vista común. La capacidad de engendrar, de diferente maneras, divisiones entre la gente les ha proporcionado a demagogos como Karl Rove una capacidad de ataque de primera, con apoyo mediático monopolista y potencial para engañar a más gente la mayoría del tiempo.

Bush promueve la militarización del espacio, abrogando el Tratado de Misiles Antibalísticos. Busca subvertir activamente a la ONU en busca de políticas unilaterales para así promover a las ganancias y a la dominación de las corporaciones transnacionales norteamericanas.

Más aun más espantoso el hecho que la administración Bush queda repleta de individuos que justifican su imprudencia declarando que tienen una misión divina y que se nos aproxima un apocalipsis.

¡EL PUEBLO SÍ PUEDE VENCER!

El pueblo estadounidense tiene otra idea. Bush ganó las elecciones de 2004 por un margen estrecho. Utilizó a la demagogia más extrema, al patrioterismo, y al dogma religioso para esconder a sus posiciones reales. El racismo, la homofobia, una falsa moralidad y la histeria de guerra, todos fueron utilizados por su campaña para engañar a los votantes. En una maniobra que hace recordar a la vieja época las elecciones manejadas por el KKK en el sur de EEUU, el Partido Republicano en muchas áreas trabajó activamente para privar a voto afronorteamericanos y latinos del voto. Bush explotó cínicamente a las ansias continuas sobre el 11 de septiembre y a las preocupaciones honestas por el bienestar de las tropas que él mismo mandó a enfrentar heridas, daños psicológicos y la muerte en Irak.

La razón tras esta sucia campaña de decepción fue la que Bush jamás hubiera podido ganar presentando su programa verdadero. Bajo las circunstancias, es muy importante que 55 millones de votantes rechazaron a las mentiras, al perjuicio y al temor y votaron por sacar a Bush del puesto.

La estrechez de su victoria y las bases sobre las cuales se la ganó no le han prevenido a Bush alegar arrogantemente que ya tiene "capital político" y hasta un "mandato" por su agenda extremista. Mientras las elecciones han aumentado el peligro derechista, la gran mayoría del pueblo norteamericano no se ha movido hacia la derecha con estas elecciones. Aunque el voto de 2004 demuestra que muchos se encuentran todavía confusos y despistados por la demagogia ultraderechista, la división entre "estados azules" y "estados rojos" no es la historia verdadera.

Una gran y creciente mayoría del pueblo estadounidense no quiere que se destruya al Seguro Social. Una mayoría no cree que valía la pena ir a la guerra en Irak y no quiere seguir la matanza, el desgaste 32005 de vidas preciosas y tesoro en un atolladero sin fin que beneficia sobre todo a unas pocas compañías petroleras gigantescas, abastecedores militares y empresas corruptas de reconstrucción. Ya saben bien que no habían ni armas de destrucción masiva ni lazos entre Saddam Hussein y Al Qaeda. Esta mayoría, que ya incluye a crecientes números de soldados y familias militares, agradecería el reemplazo de tropas estadounidenses con tropas pacificadoras de las Naciones Unidas o de otros fuentes, siendo el principio fundamental el de la más rápida transición posible a la construcción de la soberanía iraquí.

La gente quiere una resolución a las crisis en la educación, del cuidado de salud, y de la economía. En lugar de más cárceles, exigen buenas escuelas. Quieren trabajo bien pagado con beneficios, y no quieren aplastar a los derechos de los trabajadores. Quieren preservar a la Constitución, la ecología, los derechos civiles, derechos reproductivos y derechos a la disidencia. Quieren elecciones honestas sin negarle el sufragio a nadie.

Los votantes no pudieron derrotar a Bush en las urnas en 2004, pero su programa puede y tiene que ser derrotado a través de una lucha masiva en el curso de los próximos cuatro años.

En nuestra 28va Convención Nacional, el Partido Comunista se enfrenta al desafío histórico de hacer todo lo que podemos para ayudar a derrotar al programa de Bush y para sacar a nuestra nación y al mundo del abismo. Nuestro partido tiene un papel que jugar en esta gran lucha por la paz y la justicia económica y social. Ese papel es, primero y ante de todo, ayudar a construir una amplia coalición poselectoral de todo el pueblo, una coalición multirracial, encabezada por los trabajadores, para así derrotar a la agenda de Bush.

¡NO HAY MANDATO, NO NOS RENDIREMOS!

Esa es la nueva consigna para la lucha en el periodo pos-electoral. Una poderosa lucha ha empezado entre la extrema derecha y la mayoría de nuestro pueblo, entre los intereses poderosos financieros/corporaciones/militaristas y la mayoría de clase trabajadora. Paradójicamente, mientras las fuerzas de la derecha fortalecieron su control del gobierno federal, las fuerzas laborales, de izquierda y populares hicieron grandes avances en números, organización, conocimiento aun más profundo y experiencia. El hecho es que hay una creciente radicalización amplia y creciente conciencia antiimperialista emergiendo. Una discusión intensa está manifestándose en el movimiento sindical sobre como mantener y construir encima del nivel de movilización que se consiguió durante las elecciones. En la directiva y entre la base, una conciencia amplia anticorporación ha emergido y una conciencia aun más profunda anticapitalista está creciendo.

Se arriesga mucho. El resultado de esta lucha histórica afectará a la dirección política de nuestra nación por muchos años.

Muchos republicanos están preocupados y muestran señales de romper con el programa loco de Bush. Ellos saben lo que dicen las encuestas. Ellos saben que los que se opusieron a Bush durante las elecciones, en vez de rendirse, se están movilizando para la batalla. Y, aunque Bush sea un presidente que no será reelegido, otros republicanos tienen elecciones para el Congreso y puestos estatales en menos de dos años. Ellos prefieren evitar un enfrentamiento temerario con una población suscitada.

Pero eso es exactamente a donde va la administración Bush. Su primer objetivo claramente definido es el demantelamiento del Seguro Social con falsas declaraciones de que este, el programa gubernamental de mejor éxito, está "en crisis", "en camino a la quiebra" y que debe ser reemplazado con un sistema de cuentas privadas en la bolsa de valores. No menos que Karl Rove, el "arquitecto" de la victoria eleccionaria de Bush, está a cargo de vender este esquema y una gran serie de donantes de las corporaciones a la campaña, grupos de cabildeo, instituciones derechistas de investigaciones y asociaciones comerciales fuero reunidas para recaudar $100 millones o más para sobornar a un Congreso escéptico y para engañar al público.

El ataque contra el Seguro Social ya ha estimulado a una oposición masiva. Encabezado por la AFLCIO, la Alianza de Estadounidenses Jubilados, la Asociación Americana de Personas Jubiladas, el NAACP, la Organización Nacional para las Mujeres, y muchas otras organizaciones, incluyendo el Partido Comunista, una poderosa coalición ha salido a la superficie para resistir este asalto brutal contra la vida y bienestar de casi toda la población entera.

A la misma vez comunidades amplias de fe se están reagrupando y apareciendo de nuevo. Enfurecidos por el abuso hipócrita de la administración Bush en cuestión de "valores morales" para enmascarar sus ataques contra los más vulnerables y premiar a los más poderosos, bélicos y corruptos, estas fuerzas religiosas y éticas convencionales reconocen el peligro serio e inminente que la alianza de Bush con el fundamentalismo extremista posa a la democracia. Ellos se están convirtiendo en una factor clave en un movimiento de paz revitalizado que exige un fin a la ocupación y la salida de las tropas estadounidenses de Irak. Este movimiento se puede fortalecer enormemente si se une con el creciente movimiento por la paz entre los soldados y familias militares y si conecta la guerra con la crisis doméstica y se une a los sindicatos, las minorías y otros sectores del movimiento progresista.

Aunque las batallas principales pueden fijarse en la cuestión del Seguro Social, terminar con la guerra en Irak y otros temas ante el Congreso, las fuerzas populares tienen que estar listas para resistir la ofensiva derechista de las corporaciones en diferente frentes. Las grandes corporaciones y sus aliados, especialmente donde los republicanos controlan el gobierno de estados, creen que tienen la luz verde para robar y saquear con impunidad y atacar cualquier protección social que tenga el pueblo.

En todas las luchas, debe haber un enfoque especial en las elecciones venideras locales y estatales y la muy importante elecciones para el Congreso en el 2006, donde la mayoría derechista en el Congreso puede tener una derrota grande. Necesitamos apoyar activamente a los creciente esfuerzos para reformar y democratizar al proceso electoral.

UNIDAD ES LA CONSIGNA

La consigna para este tiempo es UNIDAD - ante todo la unidad los blancos, negros y latinos contra la discriminación racial de todo tipo. Necesitamos más manifestaciones de la unidad entre los árabes y los judíos, una alianza más fuerte entre los trabajadores y la comunidades asiáticas y de las islas del Pacífico. Necesitamos aun más solidaridad entre los inmigrantes y los oriundos de aquí. Como la administración de Bush está usando todos los trucos posibles para dividir y conquistar necesitamos más unidad entre jóvenes y ancianos, entre homosexuales y no homosexuales, entre mujeres y hombres. Nuestra meta debe ser de movilizar fuerzas más y más amplias, no importa a quien apoyaron para la presidencia o si votaron o no, a la lucha por salvaguardar nuestros derechos democráticos, nuestro nivel de vida y para proteger a la humanidad.

Los sindicatos son esenciales para este esfuerzo. Son el baluarte de nuestra democracia al mantenerse unidos ante una ofensiva sin precedentes. Los sindicatos tienen los recursos, los números, la experiencia y la estructura para ser el núcleo de una coalición efectiva del pueblo. Ellos pueden sentirse orgullosos del papel que jugaron en el 2004 como el núcleo de base de la coalición anti- Bush. Funcionó sobre la base de su creciente organización política independiente demostrando una política consecuente de trabajar con todos sus aliados.

Los intereses de los sindicatos son generales y universales. Fue muy natural que ellos tuvieron a su lado todos las fuerzas comunales - las minorías, los inmigrantes, las mujeres, los envejecientes, los impedidos, los jóvenes y los estudiantes, los homosexuales y las lesbianas, los profesionales, los pequeños agricultores y comerciantes, los ambientalistas, los activistas por la paz y los que abogan por los consumidores - todos, sin tomar en cuenta sus creencias o partido, que aprecian la democracia y nuestra humanidad.

A la misma vez el liderazgo de la AFL-CIO ha demostrado un compromiso creciente con las cuestiones amplias de los derechos civiles, con los derechos para las mujeres, para los inmigrantes, y los derechos democráticos en general. Están más activos internacionalmente, en solidaridad con sindicatos a través del mundo, particularmente en la lucha contra los talleres de explotación y los crueles explotadores internacionales como Wal-Mart. Más y más dirigentes sindicales se oponen a la guerra en Irak mientras apoyan a los que se encuentran forzados a estar en las fuerzas armadas y luchan por los beneficios para los veteranos.

Como parte de la radicalización de este movimiento, se desarrollaron organizaciones nuevas, independientes y progresistas durante la campaña del 2004. MoveOn, ACT, Working America y otras trabajaron de cerca con los sindicatos y movilizaron a millones en un esfuerzo de base sin precedentes que 52005 incluyó visitas de casa, trabajo de uno a uno y que comenzó desde el amanecer hasta el oscurecer. Los jóvenes y los estudiantes jugaron un papel destacado en estos movimientos nuevos. Los votantes afronorteamericanos, mejiconoamericanos y puertorriqueños, árabes, judíos, y jóvenes que se opusieron fuertemente a reelección de Bush se movilizaron en cantidades altas a las urnas. Las mujeres, que también se opusieron a su reelección, se movilizaron también.

El Partido Comunista y la Liga de la Jóvenes Comunistas podemos estar orgullosos del papel que jugamos en este esfuerzo. Fuimos responsables, incansables y seguros en este esfuerzo. Ganamos un respeto amplio a la vez que tumbamos barreras y prejuicios de los años de la Guerra Fría. Al anticipar las elecciones del 2006 y 2008 necesitamos analizar como podemos estar más envueltos estratégicamente con los sindicatos y sus aliados para así asegurar que nuestras contribuciones tácticas e ideológicas sean aun más efectivas. Necesitamos estudiar como podemos ser más efectivos en desarrollar esta coalición, especialmente en la base, y como fortalecer nuestro papel y responsabilidad como revolucionarios. Y a la vez, estudiar como podemos desenmascarar las raíces clasistas de la ultraderecha y construir un mejor entendimiento de nuestro programa que incorpora y garantiza las mejores tradiciones de la democracia norteamericana contenidas en la Carta de Derechos socialista.

Estas son las preguntas que los revolucionarios se tienen que hacer al evaluar el trabajo que hacemos autocríticamente en cada etapa de la lucha. Otros partidos deben hacer lo mismo al analizar las metas que se han trazado. Desafortunadamente algunos en la izquierda persiguieron una política sectaria y se marginaron de esta batalla histórica por la democracia. Estas debilidades se pueden rectificar a la vez que la coalición anti-Bush pos-electoral crece para incluir votantes y no votantes, los que apoyaron a Kerry, los independientes y muchos que votaron en contra de sus interéses apoyando a Bush.

El Partido Democrata, a pesar de su interés por ganar la contienda electoral, demostró serias deficiencias haciendo sorprendentemente muy poco para movilizar su base y sus estructuras de base. Su liderazgo se fue a la derecha y se negó a promover las demandas de los trabajadores y de las fuerzas populares. Muchos se encuentran tratando de revivir al Partido Demócrata desde la base esperando convertirlo en una voz más efectiva en defensa del pueblo. A la misma vez un movimiento progresista dirigido por los sindicatos continúa creciendo fuera de las estructura del Partido Demócrata y operando independientemente. Este movimiento aún no tiene la fuerza para establecer su propia estructura política y continúa, por ahora, apoyando a los candidatos del Partido Demócrata como la única manera de derrotar a la ultraderecha en las urnas.

La AFL-CIO tiene más de 2.500 miembros elegidos a puestos políticos y ha hecho un llamado para doblar este número oficiales elegidos. Otros representando a grupos ambientalistas, pacifistas y femeninos también están postulando y eligiendo candidatos dentro del Partido Demócrata, como independientes y algunos en organizaciones aliadas como el Working Families Party de Nueva York. Al continuar este proceso aumenta la posibilidad de construir un partido del pueblo dirigido por los trabajadores con la capacidad de representar las aspiraciones de la mayoría del pueblo norteamericano y adelantar la lucha a nueva etapa - a un gobierno popular antimonopolista. A la misma vez no podemos descartar la posibilidad de que la administración Bush, con su ceguera ideológica, cometa fallas tácticas serias.

CONTRUYAMOS EL MOVIMIENTO CONTRUYAMOS AL PCEUA

Al ir adelante desde la 28va Convención Nacional tenemos que redoblar nuestros esfuerzos como constructores y partidarios de la coalición del pueblo encabezado por los sindicatos. Las batallas que nos esperan tomaron diferentes rumbos incluyendo acciones callejeras, manifestaciones masivas, huelgas, elecciones, cabildeo, y ocupaciones de sitios. Como una organización basada en la ciencia marxistaleninista comprendemos más profundamente las raíces clasistas de los problemas sociales y por ende tenemos una responsabilidad especial para sumergirnos de lleno en la lucha junto a nuestra compañeras y compañeros sindicalistas y sus aliados. Más que nunca nuestras contribuciones son necesarias para combatir el arsenal ideológico de la ultraderecha. Tenemos que hacer ésto mientras mantenemos y desarrollamos nuestra visión independiente y nuestra organización y la de nuestra fraterna Liga de Jóvenes Comunistas, compartiendo nuestra visión de un gobierno popular antimonopolista y un futuro socialista.

Para movernos hacia un EEUU progresista vemos la necesidad de asestarle un golpe decisivo a la ultraderecha. "Nuestra visión" - el socialismo - ayuda a los comunistas comprometerse con una lucha de largo plazo, a través de las altas y bajas de la lucha, y con las batallas de la lucha de clases y por la democracia. Un Partido Comunista grande ayuda a desarrollar la conciencia de clase, la conciencia internacionalista y la conciencia socialista - y es un ingrediente necesario para el progreso social y la transformación socialista de la sociedad - especialmente en la base, en los barrios y los talleres. Tenemos que tener confianza en el pueblo norteamericano, nuestra clase obrera multirracial. Esta está a la altura de el reto pos-electoral. La batalla del 2004 abrió muchas puertas y posibilidades de trabajo conjunto. Hay un respeto creciente del papel de nuestro Partido y la LJC (YCL), el People's Weekly World/Nuestro Mundo, Political Affairs y Dynamic. Más allá de nuestras filas limitadas ha surgido un deseo de ver una prensa y movimiento comunista más grande e influyente. Esta creciendo la noción de que se necesita un Partido Comunista y una Liga de Jóvenes Comunista más grandes, efectivos y activos para derrotar los verdugos corporativos de la derecha. ¡Tenemos que responder a este llamado! Tenemos que crecer, aumentar la circulación de nuestro periódico y nuestra presencia en el internet. ¡Cada club del Partido tiene que convertirse en el eje organizativo del movimiento del pueblo dirigido por los trabajadores!

¡No Hay Mandato, No Nos Rendiremos!

¡Unir al Movimiento Amplio Contra la Agenda Derechista de Bush y las Corporaciones!

¡El Pueblo Vencerá!


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