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Este documento para la discusión es producto de una conferencia de cuatro días organizada por las comisiones económica y laboral del Partido Comunista EEUU en Chicago a comienzos de febrero de 2006. Cada día fueron presentados y debatidos varios reportes sobre un amplio rango de cuestiones relacionadas con la globalización capitalista y la respuesta de la clase trabajadora y del movimiento sindical organizado. Resulta imposible resumir por completo en un solo panfleto estos cuatro días de discusiones intensivas, pero esperamos que provocara el presente documento discusión y debate sobre lo que creemos que sean algunos de los desafíos más candentes de nuestros tiempos para el movimiento sindical y para la clase trabajadora. Queda bien claro que ha surgido una forma cualitativamente nueva del capital transnacional. Entre sus aspectos están las nuevas y enormes concentraciones de capital financiero, nuevas formas de monopolio transnacional, cambios tremendos en la tecnología de la producción masiva y la fabricación, una nueva división de trabajo y una creciente pobreza y crisis para los trabajadores del mundo como partes de una carrera mundial hacia el fondo. Ya existen individuos que poseen más riquezas que algunos países pequeños. El capitalismo mundial sigue su marcha, alcanzando nuevos niveles de concentración y formas más avanzadas de integración económica mundial. Hay quienes lo ven como una nueva fase de lo que Lenin calificó como "El imperialismo, la etapa más avanzada del capitalismo". Hay otros que lo entienden como un cambio aun más cualitativo y lo miran como una etapa completamente nueva del capitalismo monopolista. Sea lo que sea, queda claro que el capitalismo aun no ha llegado a su etapa final ni ha dejado de desarrollarse. Estrategias nuevas para tiempos nuevos Cerca del comienzo del siglo XX habló Lenin de "las fortalezas de la clase obrera," refiriéndose a las grandes fábricas industriales que eran las buques almirantes abanderadas de la revolución industrial en desarrollo. Vio él la importancia estratégica y social de estas fortalezas para la lucha de la clase trabajadora. Dieron luz estas grandes concentraciones de trabajadores a nuevos niveles de coherencia y socialización mientras dieron a los trabajadores nueva influencia económica. En esa misma época y después, Eugene Debs, William Z. Foster y muchos otros estaban desarrollando nuevas visiones del sindicalismo industrial. Estos también respondían al impacto de la revolución industrial, pero en el contexto del movimiento sindical de los trabajadores en EEUU. Luego el Partido Comunista EEUU y otros partidos comunistas y de los trabajadores en otros países industrializados comenzaban a enfocar sus esfuerzos sobre la tarea de establecer su influencia y su presencia dentro de estas "fortalezas". Aquí en EEUU el Partido Comunista hizo llamar a su política la "concentración industrial". No fue esto un simple desarrollo lineal pero más bien un proceso complejo de muchos aspectos, el proceso de la reacción y adaptación de la clase trabajadora a las nuevas realidades de la lucha de clases en aquella época. Pero, visto por completo, fue una respuesta dinámica a los enormes cambios cualitativos y cuantitativos del capitalismo de aquella época. Queda más allá de la presente discusión ofrecer un retrato global de los cambios cualitativos en la economía mundial. Sin embargo, como hemos mencionado arriba hay muchos factores bien evidentes, incluyendo a los avances en la ciencia y la tecnología, en las telecomunicaciones, en sistemas y métodos de producción masiva, en el transporte rápido, en concentraciones globales de capital financiero y en el crecimiento increíble de los monopolios transnacionales. Para los propósitos actuales no nos es preciso documentar y cuantificar por completo los cambios en el capitalismo. Por el momento nos basta examinar a los numerosos problemas nuevos y difíciles que con la globalización capitalista enfrentan al movimiento sindical y a los más amplios movimientos de clase trabajadora. Sin embargo, tenemos que seguir estudiando los cambios económicos y estructurales subyacentes que andan pasando a nuestro alrededor. También hemos de notar que el ritmo del cambio y del desarrollo del capitalismo ya viene acelerándose. Los problemas causados a la clase trabajadora por los nuevos desarrollos de la globalización capitalista no son meras cuestiones sindicales. Nos importan no solamente a la izquierda y a los comunistas. Son cuestiones estratégicas de las más básicas: es decir, ¿cómo defender y avanzar a los intereses de la clase trabajadora entera bajo condiciones nuevas? Mucho les importan estas cuestiones a los más amplios movimientos progresistas y a todos los hombres y las mujeres que luchan por la justicia económica y social por todo el mundo. Mientras tratamos de encontrar estrategias tenemos también que tomar en cuenta los cambios en la clase trabajadora mundial y en la economía mundial. Los cambios en la clase trabajadora y la economía de EEUU tienen lazos inextricables con los cambios globales del capitalismo. No basta unirnos con lemas Tenemos que considerar que, hoy más que nunca, hay que realizar el poder de la clase trabajadora en nuevas formas de internacionalismo de clase trabajadora. No basta que se unan los trabajadores y los pueblos oprimidos de todo el mundo en teoría y con lemas no más. El capitalismo transnacional actual exige a los trabajadores del mundo y a los pueblos oprimidos que se organicen y que se unan en modalidades nuevas y prácticas. “Trabajadores del mundo, uníos” ha de ser transformado de una lema en una estrategia concreta. La fuerza principal de los trabajadores Históricamente, cada nueva etapa y fase de desarrollo de las fuerzas productivas del capitalismo ha exigido nueva estrategia de parte de los trabajadores. Para los sindicatos laborales lo esencial es la lucha económica. Aunque sea verdad que los sindicatos cobran una máxima fuerza cuando logren combinar la estrategia política y social en su arsenal de lucha, lo esencial es que se formaron a los sindicatos en primer lugar para que puedan los trabajadores ejercer de manera colectiva su fuerza mayor económica, es decir, su poder de retirar su fuerza de trabajo. Al comienzo del capitalismo los gremios y luego las uniones de artesanos fueron las formas que rindieron resultados. En aquella época casi todas las luchas económicas tuvieron lugar a nivel local. Y el capitalismo temprano se caracterizaba por la propiedad local. Con el amanecer de la revolución industrial el ámbito del capitalismo se hizo más y más nacional, y luego concentrándose aun más en el monopolio, así que para los trabajadores había necesidad de una organización más amplia para hacer efectivo la amenaza de retirar su fuerza laboral. De este mismo desarrollo surgió el período prolongado de desarrollo y perfeccionamiento del sindicalismo industrial universal. Hoy día los trabajadores se enfrentan a un capital transnacional cuya propiedad se encuentra más y más concentrada en las corporaciones globales y las instituciones financieras globales. Si aprendemos de la historia nos debe quedar claro que, al igual que en cualquier otra etapa nueva del desarrollo capitalista, lo que hacen falta son conceptos mayores y más amplios del sindicalismo. Estamos experimentando en este momento los difíciles comienzos de la tarea de encontrar y construir nuevas formas y estrategias por hacer efectivo el poder y la influencia de los trabajadores a nivel mundial. La unidad y la organización de los trabajadores han de alcanzar nuevas formas internacionales. Una vez más, no es cuestión solamente de los sindicatos. Es cuestión que exige el mejor pensamiento de los comunistas y de la izquierda, de los trabajadores y de todos los progresistas. Por necesidad los sindicatos tienen que mantener su enfoque sobre sus luchas inmediatas y urgentes y no siempre pueden llevar a estos problemas un análisis de clase bien formada. Como ejemplo, si examinamos la situación actual que se enfrenta a los trabajadores del auto en la GM y la Delphi, vemos que GM y Wall Street pintan la cuadra de una corporación en lucha contra una fiera competencia mundial para fabricar y vender autos. Quieren convencer al sindicato de que los gastos del cuidado de salud y las pensiones que la GM debe a todos sus trabajadores norteamericanos le imposibilita a la compañía competir. Alegan estos que la GM / Delphi tiene que renegar a sus obligaciones sindicales a los trabajadores y recortar salarios, o si no, ir a la bancarrota. La GM y Wall Street declaran que tendrá la compañía que cerrar plantas y destruir comunidades para mantener su competitividad en el mercado mundial automovilístico. Desgraciadamente, la GM y Wall Street ya han logrado convencer a grandes sectores de la dirigencia sindical tanto que de su membresía de que estos son los limites del debate, que solo con concesiones y recortes estarán a salvos sus trabajos, y que por eso tienen los trabajadores un interés en la competencia capitalista por las ganancias. Amenazan con bancarrota en EEUU, como si la GM no fuera empresa gigantesca internacional con inversiones y ganancias alrededor del mundo. En realidad, la GM tiene operaciones de fabricación en 32 países y se encuentra entre los inversionistas norteamericanos más grandes en China y Asia. Allí se le ofrecen mercados enormes y desfruta de ganancias enormes. Pero si los trabajadores del auto rechazan la ideología patronal de compartir los intereses corporativos, ¿dónde está la palanca económica para los trabajadores norteamericanos en esta situación? ¿En una lucha como esta, dónde queda la palanca de la clase obrera? Aunque por acá hacemos nuestro mejor para pelear cada batalla por cada empleo y cada pensión, ¿no hay que reconocer la necesidad de construir un movimiento que pueda unir a los trabajadores de la GM alrededor del mundo? ¿No es verdad que la única solución real a esta lucha es la organización y la unidad de los trabajadores de la GM y todos los trabajadores del auto alrededor del mundo? Para contar con cualquier posibilidad de éxito, cualquier dispositivo de lucha por el futuro de los trabajadores norteamericanos del auto tendría que incluir también a los trabajadores del auto en China. Los tres grandes monopolios automovilísticos, GM, Ford, y Chrystler han mantenido una dominación decisiva en EEUU casi desde la fundación de la UAW ["Trabajadores del Auto Unidos," sindicato de trabajadores del auto en EEUU]. Para tener influencia alguna, la UAW tuvo que sindicalizar a todos los tres. El sindicato tuvo que establecer un "piso" bajo los salarios y condiciones de trabajo para estos tres grandes a escala nacional para así asegurar un nivel decente de vida a los trabajadores del auto. Y hay que recordar que después de que la batalla por el sindicalismo industrial levantó a los niveles de vida para los trabajadores del auto y demás trabajadores industriales, el resultado fue mejores niveles de vida para millones de otros trabajadores, incluso a los trabajadores norteamericanos no sindicalizados. Los sindicatos industriales levantaron los niveles de vida de manera dramática para toda la clase trabajadora entera. Y, ¿no es precisamente esto lo que tiene que pasar últimamente a escala mundial? A estas alturas no hay manera de saber qué clase de forma organizacional vaya tomar, pero la idea de estándares sindicales globales, como fue el sindicalismo industrial en tiempos pasados, ha de ser parte de la solución. ¿No nos toca buscar maneras de efectuarlo aun mientras libramos las batallas cotidianas? La industria automovilística queda central a la economía mundial. Hay como diez de los mayores conglomerados automovilísticos en el mundo de hoy que operan en todos los continentes y en casi todas las regiones. Es vital levantar los estándares mundiales para los trabajadores de este ramo crítico de la economía mundial para así levantar los niveles de vida de cientos de millones de trabajadores globalmente. Y, lo mismo se puede decir de otros sectores claves mundiales como son el acero, la energía, la petroquímica, la industria alimenticia y el transporte. Vale la pena anotar que ya hay sectores importantes del movimiento sindical norteamericano que se han dado cuenta de la necesidad de mover a esa dirección. La experiencia de los United Steelworkers [USW: Siderúrgicos Unidos] con la Bridgestone / Firestone, Ravenswood Aluminum, y últimamente con la ASARCO enseñó al sindicato lecciones inestimables sobre el internacionalismo. Los acuerdos de la USW con sindicatos metalúrgicos y del hule alrededor del mundo no son solamente para el intercambio de informaciones, pero comienzan acercarse a la tarea de cómo aplicarse estándares globales a las mayores empresas transnacionales. La experiencia de de los estibadores de la costa oeste de EEUU afectados por una huelga patronal hace pocos años, cuando estibadores por todo el mundo se negaron a aceptar cargas destinadas a EEUU, resultó en nuevos e importantes acuerdos globales entre sindicatos de estibadores en todo el mundo. ¿Hay medidas prácticas que proponer, que moverían a las cosas adelante dentro del movimiento sindical? Aquí hay una idea: en la época del CIO [Congreso de Organizaciones Industriales, ex central sindical industrial nacional en EEUU, hoy parte de la confederación sindical nacional AFL-CIO], reconocieron los comunistas y la izquierda dentro del movimiento sindical que la lucha contra el racismo y por la igualdad y la unidad fue esencial para el desarrollo del sindicalismo industrial. Hicimos una campaña para establecer comisiones de derechos civiles y de prácticas justas de empleo dentro de los sindicatos. Hoy día ¿no debemos que pensar sobre cómo establecer comisiones de solidaridad internacional tanto en las uniones locales que en los sindicatos internacionales? Hoy los trabajadores norteamericanos gozamos de un nivel cultural y educacional más alto que nunca y las comunicaciones modernas han ayudado a los trabajadores a desarrollar una nueva visión mundial y a reconocer los desafíos globales que los enfrentan. Ayudemos a transformar ese reconocimiento en formas prácticas que puedan llevar adelante el proceso de "trabajadores de todo el mundo, uníos". Las comisiones sindicales internacionales puedan promover campañas de solidaridad internacional alrededor de huelgas y campañas globales de sindicalización. Estas pueden tomar forma concreta como ya han hecho los sindicatos oponiéndose al Apartheid en Sudáfrica y a la Coca Cola en Colombia, y. pueden servir para informar, educar y atraer más plenamente a las bases del sindicato a participar directamente en estas luchas. Entre otras ideas que debemos que considerar están los intercambios trabajador-a-trabajador con sus contrapartes en China, la India, África, el Medio Oriente y Sudamérica, que serían de beneficio tremendo para los trabajadores norteamericanos. Y tenemos que pensar en lo que podemos hacer los partidos comunistas para ayudar a sobrepasar las divisiones en el movimiento sindical mundial, así como lo que podemos seguir haciendo para curar las divisiones en el seno del movimiento sindical aquí en casa. También tienes que hacer la lucha política Por supuesto, en estos momentos los trabajadores de la Delphi están luchando por sus vidas contra los recortes de salarios y el robo de beneficios. Y no podemos ni por un momento desconocer nuestra responsabilidad de ayudar en esta lucha inmediata. No solo hay que batallar contra los recortes y las demandas injustas de la GM / Delphi; además hay una lucha política importantísima. Se han transformado las leyes de bancarrota en armas de combate en manos de los abogados corporativos para abrogar a los contratos sindicales y para robar pensiones y beneficios de cuidado de salud. Todos los progresistas hemos de abrazar la lucha por reformar a estas leyes. La lucha por un sistema nacional de salud, por la protección de las pensiones y por el fortalecimiento del Seguro Social, todas estas son luchas políticas esenciales para los trabajadores que se enfrentan a los cierres de plantas y a las bancarrotas. Son esenciales las políticas de los poderes globales capitalistas, EEUU en particular. Los así llamados acuerdos de libre comercio, las políticas monetarias, de impuestos y de inversiones les afectan de gran manera a los trabajadores de todo el mundo. El surgimiento de movimientos antiglobalistas y contra las políticas del Banco Mundial y la OMC muestra la potencial poderosa de la lucha política. Las manifestaciones en todo el mundo, incluyendo las de Seattle y Miami, han retrasado y descarrillado los planes del capital transnacional. El fracaso del infame Acuerdo Multinacional sobre Inversiones fue el resultado muy cierto de la lucha política en muchos países. Tanto Demócratas que Republicanos han favorecido políticas que aumentan el alcance del capital transnacional, pero el proceso ha sido acelerado por la ascendencia de los ultraderechistas republicanos en el Congreso y la de Bush en la Casa Blanca. La derrota de la ultraderecha en el Congreso este año y derrotar a cualquier Republicano clono de Bush en el 2008 son esenciales para cualquier movimiento que busca frenar al capital transnacional. Ligando las luchas de hoy a ‘Otro mundo es posible’ Hay que buscar nuevas formas de unidad y organización de la clase trabajadora internacional a muchos niveles. El movimiento comunista mundial debe encontrar nuevas formas de solidaridad que van más allá de los intercambios fraternales y discusiones teoréticas. Una lucha efectiva contra esta etapa del capital transnacional exige a los partidos comunistas y de izquierda explorar iniciativas prácticas conjuntas. La izquierda y los partidos comunistas pueden contribuir a este desafío mundial en coalición con muchas otras fuerzas de la clase trabajadores y sus aliados. Nuestra meta no es solamente la unidad comunista y de izquierda, por importante que sea. Es nuestra meta el fortalecimiento de la clase obrera mundial y de sus aliados en la lucha. La perspectiva comunista mundial es que el socialismo es ese otro mundo que hace falta. Con esto se reúnen de manera única las luchas inmediatas con una visión a largo plazo. Una visión a largo plazo no es solo un sueño del futuro, pero más bien una dirección hacia la cual buscamos mover la lucha de hoy. Una nueva etapa de la lucha exige al movimiento comunista internacional descartar a los viejos problemas y pendientes del pasado. No gozamos del lujo de poder sentarnos con brazos cruzados esperando el desarrollo de las cosas. Tenemos que dejar atrás las viejas actitudes y hábitos sectarios, y meternos ya al agua probando nuevas formas de organización y unidad. Tenemos que ser más pro-activos. Otras formas de la lucha mundial de clases A escala mundial el movimiento comunista tiene que luchar para lograr la participación de los sindicatos y de los trabajadores en la lucha más ancha y amplia de clases. El movimiento de los Foros Sociales Mundiales, la lucha por tratados internacionales del medio ambiente, la lucha por la paz, la lucha contra la pobreza y la lucha contra la SIDA, todos han cobrado formas y aspectos internacionales mejor definidos, atrayendo y reuniendo en crecientes números a trabajadores y a gente oprimida de todo el mundo. Cien millones obligados a migrar Hoy el desarrollo del capital transnacional ha aumentado radicalmente el número de trabajadores que andan por el mundo buscando trabajo. Dice la ONU que más de cien millones de trabajadores han dejado atrás sus patrias respectivas. Esta migración increíble, debida en su mayor parte a razones de fuerza ajena, es resultado directo de la aceleración de la globalización capitalista. Esta disrupción increíble de vidas humanas queda estrechamente ligada a la libertad casi completa del capital para moverse libremente por todo el mundo. La creciente capacidad del capital transnacional para controlar y manipular las economías de países enteros pisoteando su soberanía nacional ha logrado destruir la vida del campo en muchos países. Los conglomerados transnacionales en los ramos de alimentación, agricultura y ganadería corren a millones del campo. El racismo anti inmigrante ha llegado a ser también una herramienta esencial en el crecimiento de los movimientos ultraderechistas en todo el mundo. La otra cara de la moneda es que los trabajadores inmigrantes en toda parte del mundo desempeñan un papel importante en desafiar a la globalización capitalista y al capital transnacional. Hemos vivido la emoción de experimentarlo de primera mano en las manifestaciones masivas y nueva organización aquí en EEUU. Las ideas Marxistas llegaron a estas tierras gracias en gran parte a los trabajadores inmigrantes. Así es que también hoy en día los trabajadores inmigrantes traen consigo a los nuevos países en donde ya viven y trabajan una fecundación cruzada esencial de experiencias e ideas. Aquí las manifestaciones capturaron la imaginación del movimiento sindical y ya han tenido efecto profundo, despertando a los sindicatos en muchos frentes aun más allá de las cuestiones puramente migratorias. China cobra importancia En el contexto mundial, China cobra mucha importancia. Para la clase trabajadora estadounidense y para nuestro partido las relaciones con China son de gran importancia estratégica. Ya se ubica en China un porcentaje significativo y creciente de la capacidad de producción masiva de EEUU (de propiedad o bajo control estadounidense). Un porcentaje siempre creciente de esta producción es para la exportación. El capital transnacional basado en EEUU tiene grandes inversiones en sectores críticos de la industria de producción masiva en China, incluyendo industria química, electrónica, aeroespacial y del auto. Tienen proyectos en China más de 100 transnacionales basados en EEUU. Para fines del 2005 la inversión cumulativa estadounidense en China había llegado a una figura aproximada de 54 mil millones de dólares, haciendo de nuestro país el segundo inversionista más grande en China. China ya se encuentra en tercer lugar en el mundo en la producción industrial de fabricación. Para el progreso la solidaridad entre las clases trabajadores de China y de EEUU es imprescindible. Con su anticomunismo descarado y su racismo anti-Chino, las polémicas anti-Chinas han llegado a ser una herramienta del capital para desanimar el internacionalismo de clase trabajadora en EEUU, no solamente dentro del movimiento sindical pero también en otros movimientos importantes como son los movimientos ambientales y contra la globalización. Seguir mejorando y fortaleciendo muestras relaciones con el Partido Comunista Chino es de importancia crítica. Además, debemos promover toda clase de intercambio sindicato a sindicato, trabajador a trabajador y gente a gente. Por muchas de estas mismas razones la India también va exigiendo más de nuestra atención internacional. Hay mucha inversión transnacional norteamericana, y aunque el anticomunismo no juega el mismo papel el racismo y el chauvinismo anti-India y anti-asiático también retrasan el desarrollo del internacionalismo de clase trabajadora. Hay otros argumentos que ofrecer no menos poderosos por dirigir más y mayor atención a África. Los extremos de la pobreza, el saqueo imperialista de los recursos naturales y la destrucción y desestabilización de naciones y regiones enteras en África son cuestiones candentes para la clase trabajadora mundial. Como bien sabemos todos, el racismo anti-Africano y anti-Afronorteamericano ha tenido un papel especial en desanimar a la conciencia de clase y al internacionalismo en EEUU. Al igual que la clase trabajadora en casa, que no puede levantarse de manera verdadera sin levantar de la pobreza a los sectores más pobres de la clase trabajadora, a la clase trabajadora global nos urge establecer un "piso" bajo la pobreza y el subdesarrollo a nivel mundial. Nueva división mundial de trabajo Los conglomerados mundiales y los inversionistas transnacionales andan creando una nueva división mundial del trabajo que de creciente manera reubica a gran parte de la capacidad de producción masiva a regiones y países extremadamente pobres. No es solamente una cuestión de salarios inferiores; también cambian la producción para huir el costo de los reglamentos sanitarios, ambientales y de la seguridad. Queda entendido que gran parte de esta reubicación es hacia países de gran mayoría negra, de bronce y asiática; es evidente el racismo y el chauvinismo nacional. El papel de los transnacionales en Haití e en la Samoa Americana sirve para ilustrar a este punto muy cerca de casa. Las mujeres trabajadoras se encuentran naturalmente en la vanguardia de la lucha contra la globalización capitalista. Las mujeres son victimas especiales de esta nueva etapa del capital transnacional. Muchos de los peores ejemplos de explotación son las fábricas que ocupan a grandes porcentajes de mujeres, muchas veces en condiciones bien parecidas a la esclavitud, como fue el caso durante el auge original del capitalismo industrial. Hoy las mujeres se encuentran concentradas de manera creciente en mayores números en la industria mundial de la fabricación y la producción. La carrera mundial hacia el fondo para los trabajadores de fabricación ha minado la salud, la seguridad y otras condiciones de trabajo alrededor del mundo, incluso en los países industrializados y en EEUU. Peligros de guerra y rivalidad imperialista En este momento EEUU queda como el único superpoder, dispuesto a utilizar de manera descuidada a su poderío militar por conseguir sus objetivos económicos y políticos alrededor del mundo. Este poder se aplica claramente en los estrechos intereses del capital transnacional basado en EEUU. La guerra en Irak y la creciente presencia militar norteamericana en Colombia no son más que dos ejemplos actuales. Pero sería un error concluir que la rivalidad entre poderes imperialistas es cosa del pasado, o que se ha disminuido el peligro de la guerra entre estos rivales. En realidad, aunque sirva la guerra en Irak a los intereses de muchas transnacionales norteamericanas incluyendo a los intereses petroleros y de la construcción, también sirve para mandar aviso a los rivales, de que EEUU intenta dominar a la región. Y aunque que no haya riesgos a corto plazo de guerras directas entre bloques imperialistas de naciones, hay toda clase de guerras menores "de suplentes" y acciones militares desestabilizadoras que amenazan a la paz mientras cada año matan y mutilan a miles. Cuestiones de comercio Las cuestiones comerciales cobran gran importancia para la clase trabajadora mundial. Aunque sea cierto lo inevitable de la integración económica mundial, para la clase trabajadora los términos de la globalización están sujetos a la lucha. En cuestiones del así llamado libre comercio debemos que distinguir con cuidado lo que rinde beneficios para los trabajadores y sus comunidades de lo que beneficia solamente al capital transnacional. Carlos Marx dio precisamente al clavo en una cita de su discurso, "Sobre la cuestión del libre comercio". Dijo él, "Para sumarlo, ¿qué es el libre comercio? ¿Qué es el libre comercio bajo las condiciones actuales de la sociedad? Es la libertad del capital. Cuando has derrocado las pocas barreras nacionales que todavía restringen el progreso del capital, le habrás otorgado una libertad total de acción, ni más ni menos. Mientras permitas la existencia de la relación entre el trabajo asalariado y el capital, no importa cuan favorables estén las condiciones bajo las cuales se lleva a cabo el intercambio de comodidades, siempre habrá una clase explotadora y una clase explotada". A los trabajadores no les queda otra opción más que luchar por sus trabajos y contra su ruina en todo momento. No podemos, ni se nos debe pedir quedarnos con brazos cruzados mientras se pierdan los trabajos y se destruyan a nuestras comunidades en nombre de algún "bien superior" abstracto o con la promesa de que a largo plazo reaparecerán trabajos nuevos. La clase trabajadora estadounidense y la concentración hoy en día Esta nueva etapa del capital transnacional ha tenido un profundo efecto sobre la clase trabajadora de EEUU, su composición y su capacidad de lucha. Hoy nos quedan muy pocas fábricas fortalezas. La automatización, la ciencia y la tecnología todas han cambiado profundamente al proceso productivo. Hoy para el proceso productivo las telecomunicaciones, las computadoras y muchos así llamados oficios de servicio son mucho más integrales que nunca. La privatización y la creciente integración del capital financiero a los aparatos estatales han cambiado profundamente el papel de los trabajadores gubernamentales y demás trabajadores públicos en la economía. Con estos cambios ha crecido de manera significativa la clase trabajadora por todo el mundo y en este país. A nivel mundial ha crecido el número de trabajadores directamente involucrados en las industrias de producción masiva. Se ha incrementado la producción industrial mundial en un 34 por ciento durante los últimos diez años. Pero en este país los trabajadores industriales en lo que usábamos de llamar "las industrias básicas" han sido puestos en una posición mucho más débil. Muchas de estas industrias todavía son básicas para la economía mundial, pero la producción globalizada significa una pérdida tremenda de influencia para estos trabajadores y sus sindicatos domésticos. Una vez más la industria norteamericana del auto sirve bien para ilustrar el punto. Hoy están cambiando los sindicatos industriales. Aunque sean todavía las industrias de producción masiva las más esenciales para la economía doméstica, la falta de influencia, el ambiente de hostilidad antisindicalista y los ataques corporativos y gubernamentales contra el movimiento sindical organizado han empujado a los sindicatos industriales hacia la dirección de transformarse en sindicatos industriales generalizados aunque todavía concentrados alrededor de sus viejas industrias determinadas. Para muchos de estos sindicatos ya es cuestión de vida o muerte. De muchas maneras la reciente división en las filas del movimiento sindical norteamericano tiene más que ver con su incapacidad para encontrar manera de enfrentarse a la globalización capitalista que con cualquier otra cosa. Para la izquierda y para los comunistas es parte de nuestra responsabilidad histórica la necesidad apremiante de ayudar a encontrar maneras de enfrentarse a estos problemas. Esta cuestión clave de cómo puede organizarse la clase trabajadora para ganar poder e influencia no puede ser reducido a meras esquemas para sindicalizarles solamente a los trabajadores cuyos trabajos no se pueden mandar para fuera. Más bien, para organizar por ganar poder e influencia aquí en casa tenemos que aceptar la tarea difícil de encontrar maneras de construir la organización sindical y de clase trabajadora y la acción a nivel mundial. No podemos quedarnos a un lado tirando piedras nada más, ni siquiera a las ideas equivocadas. Tampoco vale la pena quejarse de la pérdida de enfoque sobre una industria determinada o sector de la economía. Tenemos que enterarnos más profundamente en el asunto así como está y encontrar maneras de cambiar las cosas desde allí. Y tenemos que abrazar el concepto de estilos mayores y diferentes de sindicalismo industrial para hoy. Al igual que el CIO que promovió la idea de un sindicalismo mucho más grande que el gremialismo artesanal, el movimiento sindical de hoy día tiene que ofrecer nuevas formas sindicales que puedan servir tanto en el ámbito doméstico que en lo internacional. Estas nuevas formas deben que llevarnos ideas mayores y más atrevidas sobre la organización. Nuestro papel comunista debe reflejar también este escenario mundial nuevo y cambiante. Tiene que transformarse la política de concentración industrial en una idea mayor y más amplia. Sí tenemos que enfocarnos sobre el fortalecimiento del partido y su influencia en los sectores estratégicos de la clase trabajadora, pero estos sectores estratégicos no pueden ser un simple recuento de lo que usábamos de llamar "industrias básicas". Al igual que el resto de la clase trabajadora, tenemos que ajustarnos a las realidades mundiales de hoy día. Por supuesto, tenemos que seguir enfocándonos sobre las industrias críticas que todavía hacen funcionar la economía mundial, como son las industrias del auto y del acero y los trabajadores de producción masiva. Ha de moverse la industria del transporte al inicio de la lista. El transporte ya es uno de los puntos más significativos de apalancamiento contra el capitalismo transnacional. Y vale la pena repetirse, esta clase de concentración estratégica tiene que ser ligada firmemente a la lucha contra el capital transnacional. En el mundo de hoy los trabajadores del acero, del auto y del transporte bien pueden encontrar su mayor influencia estratégica y fuerza dentro del ámbito internacional. Mientras la producción industrial va en declive en EEUU, el capital financiero ha expandido en gran medida. Una compañía gigantesca de acero, formado de la fusión de Mittal y Arcelor, los dos mayores fabricantes de acero en el mundo, muy pronto producirá más del 10 por ciento de la producción mundial del acero. Tendrá fábricas de acero en todos los continentes y ocupará a más de 300.000 siderúrgicos. Ni todos los siderúrgicos que trabajan con Mittal en el estado de Indiana ni siquiera todos los trabajadores de Mittal en EEUU lo van a poder solos. También tenemos que examinar a las concentraciones importantes de trabajadores en ramos como son el cuidado de salud, la industria alimenticia, las telecomunicaciones, la energía y las utilidades y los trabajadores públicos, sectores de nuestra economía que son de creciente manera áreas estratégicas de lucha para la clase trabajadora. Como nos mostró la lucha de los trabajadores de mayordomía [provisión de comida] aérea Sky Chef en el aeropuerto Heathrow de Londres, hasta el lo que parece ser un servicio doméstico la solidaridad internacional fue la palanca mayor de los trabajadores para parar los ataques de la compañía contra empleos, salarios y beneficios. La Comisión Laboral del Partido Comunista ha comenzado la formación de subcomités permanentes de trabajo para desarrollar nuestra concentración estratégica en las industrias del acero, del auto, de las telecomunicaciones, estibadores y transporte, la industria alimenticia y el cuidado de salud. Esta no es una lista completa de sectores críticos de nuestra economía pero creemos que bien podríamos tener los recursos iniciales y contactos que puedan permitir el desarrollo de estas comisiones. Nuestra meta es el monitoreo de los acontecimientos en esos sectores por parte de estos subcomités. Esperamos que vayan a ayudar en el desarrollo de artículos para nuestras publicaciones y reportes sobre asuntos laborales y acontecimientos mundiales en estos sectores. De este modo vamos a ayudar a concentrar la atención del partido sobre el trabajo en estas industrias. También tenemos que renovar nuestros conceptos de las concentraciones estratégicas de barrio. Los trabajadores que trabajan en un determinado sector de la economía o una determinada industria ya no viven juntos en los mismos barrios. La fragmentación y descentralización de la producción masiva ha llevado como resultado la fragmentación y la pérdida de coherencia en los barrios. Sin embargo, muchos residentes de barrios de clase trabajadora tienen una conciencia muy aguda de la fragmentación y pérdida de comunidad y de su coherencia. Muchos están buscando nuevas formas de comunidad. La concentración de barrio es una herramienta crítica para fortalecer al partido y a nuestra influencia. Hay que renovarse nuestro enfoque sobre los clubes comunitarios en barrios de clase trabajadora con atención especial a los barrios afronorteamericanos, latinos, asiáticos norteamericanos e indígenas. Métodos de enfocarnos sobre las campañas de masas, construir coaliciones y luchar por la unidad multirracial y multinacional de la clase trabajadora: estas son las cuestiones centrales en este trabajo. Para concluir, nuestra tarea no es poca cosa. Una lucha de clase trabajadora en sus múltiples aspectos a largo plazo fue la respuesta de la clase trabajadora a la revolución industrial y a la etapa imperialista del capitalismo a comienzos del siglo pasado. Eso fue también el momento del crecimiento más impresionante de los partidos y movimientos comunistas y de los trabajadores, del crecimiento del sindicalismo industrial, de la extensión de la lucha de la clase trabajadora. Es así que nuestra respuesta a una nueva etapa del capital transnacional hoy en día debe que abrazar a la tarea difícil de ayudar a encontrar iniciativas nuevas y atrevidas para construir la solidaridad internacional de la clase trabajadora, para encontrar nuevas formas de sindicalismo y organización de trabajadores, y para fortalecer al partido y a nuestros lazos con los movimientos internacionales comunistas y de los trabajadores. |
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